Quisiera enamorarme con dulzura, de una sonrisa que no estuviese
hundida en la penumbra. Olvidar los destellos de locura en ojos de
artistas perdidos en sí mismos. Aprender a disfrutar del amor en toda su
simpleza sin más recónditos secretos que el de aprender a desnudarse.
Pero ni sé ni puedo, mas que ahogarme en cuerpos cicatrizados, miradas
enredadas y penas muertas. Así se lo cuento a mi ventana que me observa
cada noche sentada junto a ella de forma
muy lírica, hasta que los recuerdos empiezan a colisionar y la
ebullición provoca el desastre y todo el lirismo encerrado en mi pose
pasa a locura. Menos mal que mi balcón no me deja caer, pues una
tendencia a los precipicios(que no solo a los tuyos) podría ser
peligrosa cuando hasta esa abertura llena de aire de mi habitación que
me permite ver las oscuras nubes de mi cabeza se rompe y yo, sin saber
ya como recoger el desorden de trozos de mi vida que han caído al suelo,
decido que tal vez la sensación de volar por unos instantes pueda
venirme bien,,,
Pero ya se sabe, que entonces no sería amor.
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