Quisiera enamorarme con dulzura, de una sonrisa que no estuviese
hundida en la penumbra. Olvidar los destellos de locura en ojos de
artistas perdidos en sí mismos. Aprender a disfrutar del amor en toda su
simpleza sin más recónditos secretos que el de aprender a desnudarse.
Pero ni sé ni puedo, mas que ahogarme en cuerpos cicatrizados, miradas
enredadas y penas muertas. Así se lo cuento a mi ventana que me observa
cada noche sentada junto a ella de forma
muy lírica, hasta que los recuerdos empiezan a colisionar y la
ebullición provoca el desastre y todo el lirismo encerrado en mi pose
pasa a locura. Menos mal que mi balcón no me deja caer, pues una
tendencia a los precipicios(que no solo a los tuyos) podría ser
peligrosa cuando hasta esa abertura llena de aire de mi habitación que
me permite ver las oscuras nubes de mi cabeza se rompe y yo, sin saber
ya como recoger el desorden de trozos de mi vida que han caído al suelo,
decido que tal vez la sensación de volar por unos instantes pueda
venirme bien,,,
Pero ya se sabe, que entonces no sería amor.
Delirios
viernes, 19 de agosto de 2016
Desnudarse
Cuando unos ojos se posan sobre alguno de mis escritos mi mente se
agrieta. Tengo la sensación de haberles abierto mi mano para que trepen
hacia mi alma. Me despojo y temblando desnuda en una esquina espero
sentencia. Así me siento cuando mis trazos, tan simples e inocentes son
recorridos por mentes sagaces, aguileñas, que de uno al otro lado del
papel van engullendo sin compasión un rinconcito de mi caja de
inconscientes subconsciencias o inconsciencias subconscientes.
No, gracias.
Prefiero la sombra.
No, gracias.
Prefiero la sombra.
Jach
Aquella diáfana realidad esperanzada y traicionera es la que ahora me
provoca esta caída lenta, desgarradora e inevitable. Como en las mejores
partidas de ajedrez, que vas comiéndote pieza a pieza hasta dejar al
Rey completamente solo, sin dama, alfil o caballo tras el cual
refugiarse. Yo, ni mucho menos me hallo sin apoyo , ni tan siquiera mis
emociones se sienten solas, y lo agradezco. Mas mi corazón es ahora un
hueco caparazón, una cáscara de nuez vacía flotando hacia el infinito
sin fuerzas, arrastrada por la marea de recuerdos que gotean sobre mis
días cubriéndolos de una fina lluvia espesa que aplasta mi piel áspera,
seca. Todo se ha vuelto gris y pintada sobre barrotes mi mirada se ha
vuelto febril. Mi alma pálida. Mi canto mudo, aún en la soledad del
pensamiento.
La vitalidad en su máximo exponente eres tu, la semilla q crece fuerte y enérgicamente, la encarnación de la verdadera concepción de cuerpo y alma, la sonrisa pícara y el sueño perfecto por seguir, la q danza expresando lo q siento, la que tuerce cualquier conservación q exprime hasta el último la valoración de una idea también eres tu. No soy se expresar lo q pienso y menos tratando q quede bonito, quizás sea parte de ese apoyo pero eso q dices sin fuerzas, no eres tu. Anda, sonríe y lee, q esa eres tu ^^
La vitalidad en su máximo exponente eres tu, la semilla q crece fuerte y enérgicamente, la encarnación de la verdadera concepción de cuerpo y alma, la sonrisa pícara y el sueño perfecto por seguir, la q danza expresando lo q siento, la que tuerce cualquier conservación q exprime hasta el último la valoración de una idea también eres tu. No soy se expresar lo q pienso y menos tratando q quede bonito, quizás sea parte de ese apoyo pero eso q dices sin fuerzas, no eres tu. Anda, sonríe y lee, q esa eres tu ^^
Fly me to the moon
Siempre he sentido la imperiosa necesidad de transcribir al papel las
divagaciones sin sentido de mi cerebro. Entiéndanme, no quería provocar
ningún mal, simplemente me era necesario despojar estas necedades sin
belleza alguna de mi cuerpo, pues en él se aposentaban chillonas y me
susurraban al oído con sincera malicia:
-Fly, baby,fly me to the moon.
Y allí, recostadas y burlonas me sugerían un viaje a la luna, una puerta abierta a las níveas montañas, un armario sin candado hacia mis más profundos y afilados miedos, un deseo entrañable(a mis ojos en aquellos destellos de locura) de escapar, huir, desertar, volar hacia aquellos parajes sin dimensiones ni normas donde sólo confluían mis inconsciencias y algunos lunáticos y sonrientes gatos. Mas chillonas y envidiosas, las dríades jugueteaban colgadas en los lóbulos de mis orejas y explotaban aquel aterciopelado mundo de pétalos rojos y redondas y perfectas burbujas de aire y me hacían volver a la angustiosa realidad.
En este círculo de bipolaridad interna, discurría pues, mi diáfana, monótona y extraña existencia.
-Fly, baby,fly me to the moon.
Y allí, recostadas y burlonas me sugerían un viaje a la luna, una puerta abierta a las níveas montañas, un armario sin candado hacia mis más profundos y afilados miedos, un deseo entrañable(a mis ojos en aquellos destellos de locura) de escapar, huir, desertar, volar hacia aquellos parajes sin dimensiones ni normas donde sólo confluían mis inconsciencias y algunos lunáticos y sonrientes gatos. Mas chillonas y envidiosas, las dríades jugueteaban colgadas en los lóbulos de mis orejas y explotaban aquel aterciopelado mundo de pétalos rojos y redondas y perfectas burbujas de aire y me hacían volver a la angustiosa realidad.
En este círculo de bipolaridad interna, discurría pues, mi diáfana, monótona y extraña existencia.
Bichitos de Luz
Deseo, fuego, comunión
objetivo certero, camino incierto
Tan cerca, tan lejos
cálido y frío, me pierdo
tanto y tan poco.
Almas hambrientas en una misma búsqueda.
Y se repelen y se atraen,
se conocen y se ignoran,
tan cercanos y tan extraños.
Quédate conmigo,
perdete lejos y no vuelvas
Llevame con vos.
"Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive"
Allí seguirá aquel paisaje y aquellas aventuras, y aunque aquellos dos bichitos que buscaban la luz ya no estén ahí, puede que la encuentren juntos, de nuevo, en otro lugar. Lloverán cascadas de fuego y entonces estos alados seres nimios, encerrados en la inmesidad de la montaña, se quemarán. No importará, ajenos al tiempo arderán ignífugos la vida y tal vez, tal vez aprendan a volar.
objetivo certero, camino incierto
Tan cerca, tan lejos
cálido y frío, me pierdo
tanto y tan poco.
Almas hambrientas en una misma búsqueda.
Y se repelen y se atraen,
se conocen y se ignoran,
tan cercanos y tan extraños.
Quédate conmigo,
perdete lejos y no vuelvas
Llevame con vos.
"Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive"
Allí seguirá aquel paisaje y aquellas aventuras, y aunque aquellos dos bichitos que buscaban la luz ya no estén ahí, puede que la encuentren juntos, de nuevo, en otro lugar. Lloverán cascadas de fuego y entonces estos alados seres nimios, encerrados en la inmesidad de la montaña, se quemarán. No importará, ajenos al tiempo arderán ignífugos la vida y tal vez, tal vez aprendan a volar.
Buenos Aires, puente sobre estación de trenes. verano 2016
En el lejano lienzo del horizonte, las secas ramas de un árbol sin nombre arañan con dulzura al tímido cielo azul, que solícito, se rinde a su pedido. Reposar la vista sobre este tierno enlace me suaviza el alma, tal vez, porque esta alma mía, antaño podrida acaba de abrir los ojos y despertar. Qué lindo fréscor, qué florecer del cuerpo, flotando sobre raíles sin recuerdo. Cuan hermosa llega a verse la vida con el corazón relajado y el pecho tranquilo.
Sale el primer tren.
Resuenan las vías en mi pecho,
cavidad hecha túnel.
Llévame adonde quieras, he comprendido que la palpable, dura distancia, no es invencible. Hay amarras tan fuertes como una hormiga apoyada por un hormiguero.
Sale el primer tren.
Resuenan las vías en mi pecho,
cavidad hecha túnel.
Llévame adonde quieras, he comprendido que la palpable, dura distancia, no es invencible. Hay amarras tan fuertes como una hormiga apoyada por un hormiguero.
domingo, 17 de julio de 2016
No más ángeles por favor.
Ángeles volando feroces alrededor de mis pensamientos, carcomiéndolos con sus brillantes verdades. -¡Y QUÉ!
Qué tenéis que decirme, alados, me dan igual vuestras coherentes conductas rectas y acordes a vuestros grandes principios de mármol. Yo amo equivocarme, vivo de la dulce mentira, me refugio en el alcohol y necesito, a veces, escalar hasta mi personal infierno de sangrantes recuerdos mientras noto que mi cuerpo se hunde en la vorágine, en el abismo. Disfruto el despertar despeinada, con la mirada perdida y ahogarme de nuevo en nocturnos desvaríos, sentir la noche en mis entrañas erizándome la piel, convirtiendo las motas de polvo en afiladas y sigilosas cuchillas. Rugiendo el corazón en la silenciosa negrura de los tejados.Y aullar. Aullar con fuerza y desespero. Aullarle a la luna, cantarle furias, chillarle mi angustia. Encaramarme a ella y roerle pedacitos de luz para escupirlas en el olvido. Dibujar con el dedo meñique en el lienzo del denso aire, lleno de aleteante rocío, rocío suave, que fluctúa en mi nariz y me acaricia. Pintarle quebrados llantos al cielo, regalarle silenciosas luciérnagas de agua salada. Arrastrarme por los tejados infinitos de esta amada ciudad dormida. Arrancarme las pieles y posar desnuda ante mi propio juicio final:
Lunática, gatuna lunática.
Aparecen demonios. Se vuelven negras las alas y rojos los cuernos y estalla una risa malvada, como en los cuentos. No más ángeles por favor.
Qué tenéis que decirme, alados, me dan igual vuestras coherentes conductas rectas y acordes a vuestros grandes principios de mármol. Yo amo equivocarme, vivo de la dulce mentira, me refugio en el alcohol y necesito, a veces, escalar hasta mi personal infierno de sangrantes recuerdos mientras noto que mi cuerpo se hunde en la vorágine, en el abismo. Disfruto el despertar despeinada, con la mirada perdida y ahogarme de nuevo en nocturnos desvaríos, sentir la noche en mis entrañas erizándome la piel, convirtiendo las motas de polvo en afiladas y sigilosas cuchillas. Rugiendo el corazón en la silenciosa negrura de los tejados.Y aullar. Aullar con fuerza y desespero. Aullarle a la luna, cantarle furias, chillarle mi angustia. Encaramarme a ella y roerle pedacitos de luz para escupirlas en el olvido. Dibujar con el dedo meñique en el lienzo del denso aire, lleno de aleteante rocío, rocío suave, que fluctúa en mi nariz y me acaricia. Pintarle quebrados llantos al cielo, regalarle silenciosas luciérnagas de agua salada. Arrastrarme por los tejados infinitos de esta amada ciudad dormida. Arrancarme las pieles y posar desnuda ante mi propio juicio final:
Lunática, gatuna lunática.
Aparecen demonios. Se vuelven negras las alas y rojos los cuernos y estalla una risa malvada, como en los cuentos. No más ángeles por favor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)